El horario de trabajo afecta a la productividad

La creciente difusión del smart work ha generado un nuevo debate sobre las teorías de productividad y su vinculación directa con el número de horas trabajadas. De hecho, como han demostrado innumerables estudios el hecho de contar con una gran flexibilidad en cuanto a horarios y lugares de trabajo hace que las personas sean más productivas y su calidad de vida sea mejor, especialmente en términos de equilibrio entre trabajo y ocio.

Pero si la productividad y la motivación no están directamente relacionadas con el horario, y ambas incluso mejoran con el aumento de la flexibilidad concedida, ¿Por qué no eliminar por completo las limitaciones de los horarios tradicionales y de los lugares de trabajo tradicionales y centrarse en lo que es más importante, es decir, en los resultados? Esto es lo que dos encargadas de recursos humanos, Cali Ressler y Jody Thompson, se han preguntado, y que les ha llevado a desarrollar una estrategia innovadora de gestión de su plantilla basándose exclusivamente en la consecución de los objetivos laborales acordados entre los empleados y la empresa.

 

La alternativa ROWE

La estrategia elaborada por Ressler y Thompson ha sido bautizada con el nombre de ROWE (acrónimo de Results-Only Work Environment, es decir,  ‘entorno de trabajo orientado únicamente a los resultados’). Esta estrategia no incluye horarios de trabajo fijos para las personas, que pueden elegir entre trabajar desde casa o desde la oficina y en los horarios que prefieren. La asistencia a las reuniones también es opcional, y cada persona tiene libertad para decidir cómo estructurar sus tareas, siempre que los resultados obtenidos se ajusten a las expectativas acordadas.

 

En “Sin horarios (Nuevos paradigmas)”, libro del que son coautoras, Cali Ressler y Jody Thompson examinan las debilidades de los entornos de trabajo tradicionales y proponen una solución innovadora para desarrollar plenamente el potencial productivo de cada trabajador: En lugar de ser pagado por su tiempo, el empleado debe ser remunerado en función de la cantidad y calidad del trabajo que produce, sin ninguna restricción sobre las condiciones en las que opta por llevarlo a cabo.

 

 

Menos restricciones, más resultados

En sus múltiples décadas de experiencia como consultoras en grandes empresas, como el gigante de la electrónica estadounidense Best Buy y la famosa cadena de moda americana GAP, las dos estudiosas han observado como en entornos autónomos la productividad y la satisfacción de los trabajadores aumentan, mientras que el absentismo y las tasas de rotación del personal disminuyen.

 

Según los resultados de las investigaciones realizadas por Ressler y Thompson, las empresas que adoptan el método ROWE pueden contar efectivamente con un marcado crecimiento de la productividad y un neto aumento de los niveles de participación y bienestar de toda la plantilla. Beneficios confirmados incluso por un análisis publicado de la American Sociological Association, que puso de relieve como la adopción de la estrategia ROWE hace que los empleados controlen mejor su tiempo de trabajo y consecuentemente, mejore la calidad de sus vidas laborales, con efectos positivos también para la salud física.

 

El método ROWE ha conquistado también a Ricardo Semler, CEO de la multinacional brasileña SEMCO, que ha dedicado una TED Talk a las ventajas de un entorno de trabajo centrado exclusivamente en los resultados, donde las normas se reducen al mínimo y los trabajadores gozan de la máxima autonomía.

 

No lo llamen smart work

Gozar de autonomía con respecto al propio trabajo no significa simplemente poder elegir cuándo y dónde trabajar: El concepto de trabajo y productividad que subyace al método ROWE va mucho más allá de la simple flexibilidad garantizada por soluciones como el smart work o el trabajo a distancia. Como explican Ressler y Thompson en su sitio web: «Durante años el ROWE se ha confundido con el teletrabajo o el smart work. Pero la flexibilidad que caracteriza a estos modos de trabajo presupone que haya un lugar de trabajo predefinido (la oficina) y un horario predefinido (por ejemplo, de 9 a 18 horas) en el que el empleado puede moverse con cierta elasticidad». No se trata de una verdadera garantía de autonomía, pues, sino más bien una alternativa a las limitaciones de la oficina. Además, Ressler y Thompson subrayan que la flexibilidad se considera a menudo un privilegio y se concede o se niega sobre la base de criterios que no tienen nada que ver con la calidad del trabajo.

 

En cambio, la estrategia ROWE prevé una autonomía que abarca todos los aspectos del trabajo: desde la organización, hasta la gestión de las prioridades y la ejecución. La autonomía garantizada al empleado se equilibra de la responsabilidad personal que se asume, como aclaran las dos estudiosas: «En un Results-Only Work Environment cada persona es responsable al 100% y autónoma al 100%. Todas las personas: Agentes de ventas, contables, centralistas, empleados del call center, conductores y gerentes».

 

 

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