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Pequeños consejos para que te guste tu trabajo y te haga sentir satisfecho

El trabajo ocupa gran parte de nuestra vida cotidiana. Pasamos, de hecho, el 50% de nuestros días laborables trabajando (al menos el 15% de nuestra vida está dedicada a ello). ¿Qué podemos hacer para sentirnos satisfechos con nuestro trabajo aunque en algunos momentos no consigamos ver su lado positivo?

Una actividad continuada y repetitiva

El trabajo representa una constante en nuestras vidas, aquella rutina que nos acompaña casi a diario, que percibimos como necesaria para asegurarnos la vida que queremos tener.
Muchas veces nos sacrificamos por nuestro trabajo, desempeñamos tareas que no nos hacen sentir mejor, y aunque percibamos un buen sueldo, a veces sentimos más frustración que bienestar y realización personal.
Dedicamos muchas horas al trabajo, y no solo las que estamos en la oficina, a menudo pensamos en los asuntos de trabajo fuera del horario laboral, antes de ir a dormir o durante un fin de semana en el campo.

Por esta razón, lo mejor sería tener un trabajo que nos haga sentir realizados y nos guste, cuyas tareas sean interesantes y dinámicas y que desempeñarlas nos haga descubrir nuevas cosas y enriquecer nuestro bagaje cultural.

Lamentablemente no todos los trabajos tienen estas características, es decir, son, a la vez, interesantes, creativos y estimulantes.

Considerando su importancia y presencia en nuestra vida, es triste percibir el trabajo como algo vacío o, aún peor, terrible. Muchas veces nos quita el sueño o nos crea estrés y decepción.

Pero es posible convertir el trabajo en algo interesante y con sentido gracias a unos pequeños cambios en el enfoque general.

 

Buscar el significado y el sentido profundo de nuestro trabajo

Buscar el sentido profundo de nuestro trabajo es fundamental para poder seguir desempeñando nuestras tareas cotidianas y poder sentirnos satisfechos y realizados con ello, aunque se haya pasado por rachas negativas o poco estimulantes.

Es muy común que en la rutina laboral se pierda el entusiasmo inicial y que se subestimen los aspectos positivos que se valoraban al principio.

Reconocer la utilidad de nuestro trabajo es muy importante, pero, a veces, no es fácil identificarla y esto puede crear cierta frustración.

Es bueno percibir el valor de nuestro trabajo no sólo a través de la opinión ajena, sino también por nuestras valoraciones personales, y saber identificar y reconocer su sentido de propósito de forma profunda, para poder encontrar la motivación para comprometernos con ello incluso en los momentos más complicados.

El objetivo de nuestro trabajo no tiene siempre que coincidir con un “producto” material o físico, puede residir, por ejemplo, en la creación de un equipo de trabajo sólido o de un ambiente relajado donde las personas perciban confianza mutua y apoyo. Las relaciones con los jefes y las jefas y con los compañeros y las compañeras de trabajo son parte del lado positivo del trabajo, porque la manera en que nuestro crecimiento laboral es percibido nos ayuda a encontrar motivación y a seguir mejorando.

 

Cómo identificar el sentido de nuestro trabajo

Identificar qué es lo que nos apasiona de nuestra actividad laboral es el primer paso para sentirse satisfechos con ella.

Para encontrar este significado es conveniente hacernos unas preguntas-clave como:

  • ¿Qué fue lo que llamó tu atención cuando elegiste tu actual trabajo?

Volver a enfocar lo que al principio nos interesó de nuestro actual trabajo puede ayudarnos a superar los momentos negativos que se hayan presentado y volver a valorar nuestra posición.

  • ¿En qué forma tu aportación al trabajo de tu equipo es una contribución clave? ¿Cuáles son los talentos que utilizas diariamente para desempeñar tu papel cotidiano?

Reconocer cuál es la contribución aportada por nuestro papel y nuestras capacidades al equipo y al proyecto global nos puede ayudar a volver a despertar una visión más positiva y desafiante.

 

Estas preguntas nos ayudarán a trabajar más felizmente y de forma más constante, cosas que beneficiarán tanto al rendimiento personal como a la visión general hacia el trabajo, abriendo paso a posibles avances de carrera y creación de equipos eficientes y de alto rendimiento.

 

Una actitud positiva es el remedio para todos los dolores

Tener una actitud buena es la clave para poder sentirse más feliz en su propio papel; esta actitud es algo que puede lograrse a través de un trabajo continuo sobre las relaciones personales y la autoevaluación. Sentirse reconocido por uno mismo aumenta las probabilidades de ser valorado positivamente por los demás, y el reconocimiento exterior es el primer motor para trabajar mejor y encontrar el sentido profundo de lo que hacemos.

El trabajo ocupa gran parte de nuestra vida cotidiana. Pasamos, de hecho, el 50% de nuestros días laborables trabajando (al menos el 15% de nuestra vida está dedicada a ello). ¿Qué podemos hacer para sentirnos satisfechos con nuestro trabajo aunque en algunos momentos no consigamos ver su lado positivo?

 

Una actividad continuada y repetitiva

El trabajo representa una constante en nuestras vidas, aquella rutina que nos acompaña casi a diario, que percibimos como necesaria para asegurarnos la vida que queremos tener.

Muchas veces nos sacrificamos por nuestro trabajo, desempeñamos tareas que no nos hacen sentir mejor, y aunque percibamos un buen sueldo, a veces sentimos más frustración que bienestar y realización personal.

Dedicamos muchas horas al trabajo, y no solo las que estamos en la oficina, a menudo pensamos en los asuntos de trabajo fuera del horario laboral, antes de ir a dormir o durante un fin de semana en el campo.

Por esta razón, lo mejor sería tener un trabajo que nos haga sentir realizados y nos guste, cuyas tareas sean interesantes y dinámicas y que desempeñarlas nos haga descubrir nuevas cosas y enriquecer nuestro bagaje cultural.

Lamentablemente no todos los trabajos tienen estas características, es decir, son, a la vez, interesantes, creativos y estimulantes.
Considerando su importancia y presencia en nuestra vida, es triste percibir el trabajo como algo vacío o, aún peor, terrible. Muchas veces nos quita el sueño o nos crea estrés y decepción.
Pero es posible convertir el trabajo en algo interesante y con sentido gracias a unos pequeños cambios en el enfoque general.

Buscar el significado y el sentido profundo de nuestro trabajo

Buscar el sentido profundo de nuestro trabajo es fundamental para poder seguir desempeñando nuestras tareas cotidianas y poder sentirnos satisfechos y realizados con ello, aunque se haya pasado por rachas negativas o poco estimulantes.

Es muy común que en la rutina laboral se pierda el entusiasmo inicial y que se subestimen los aspectos positivos que se valoraban al principio.

Reconocer la utilidad de nuestro trabajo es muy importante, pero, a veces, no es fácil identificarla y esto puede crear cierta frustración.

Es bueno percibir el valor de nuestro trabajo no sólo a través de la opinión ajena, sino también por nuestras valoraciones personales, y saber identificar y reconocer su sentido de propósito de forma profunda, para poder encontrar la motivación para comprometernos con ello incluso en los momentos más complicados.

El objetivo de nuestro trabajo no tiene siempre que coincidir con un “producto” material o físico, puede residir, por ejemplo, en la creación de un equipo de trabajo sólido o de un ambiente relajado donde las personas perciban confianza mutua y apoyo. Las relaciones con los jefes y las jefas y con los compañeros y las compañeras de trabajo son parte del lado positivo del trabajo, porque la manera en que nuestro crecimiento laboral es percibido nos ayuda a encontrar motivación y a seguir mejorando.

Cómo identificar el sentido de nuestro trabajo

Identificar qué es lo que nos apasiona de nuestra actividad laboral es el primer paso para sentirse satisfechos con ella.

Para encontrar este significado es conveniente hacernos unas preguntas-clave como:

  • ¿Qué fue lo que llamó tu atención cuando elegiste tu actual trabajo?

Volver a enfocar lo que al principio nos interesó de nuestro actual trabajo puede ayudarnos a superar los momentos negativos que se hayan presentado y volver a valorar nuestra posición.

  • ¿En qué forma tu aportación al trabajo de tu equipo es una contribución clave? ¿Cuáles son los talentos que utilizas diariamente para desempeñar tu papel cotidiano?

Reconocer cuál es la contribución aportada por nuestro papel y nuestras capacidades al equipo y al proyecto global nos puede ayudar a volver a despertar una visión más positiva y desafiante.

Estas preguntas nos ayudarán a trabajar más felizmente y de forma más constante, cosas que beneficiarán tanto al rendimiento personal como a la visión general hacia el trabajo, abriendo paso a posibles avances de carrera y creación de equipos eficientes y de alto rendimiento.

 

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