El arte de saber delegar tareas y como aprender a hacerlo

El siguiente escenario le resultará familiar al igual que a muchos de nosotros: tiene una montaña de tareas diferentes sobre la mesa y tiene que estar constantemente ocupándose de temas para los que hay en realidad también muchos profesionales especializados y hace frente a dicho trabajo únicamente porque está dispuesto a sacrificar la tarde o el fin de semana para poder cumplir con los plazos. Un servicio telefónico puede liberar mucha capacidad de trabajo, pero cuando toda la organización básicamente gira en torno a usted, es muy difícil poner unos límites. Probablemente llega un momento tarde o temprano en que la idea de contratar empleados adicionales, le deja ver la luz al final del túnel. Pero después de dedicar tiempo hasta que encuentra algunos empleados, acabará admitiendo que su situación personal no ha cambiado demasiado.

El personal adicional apenas aliviará, mientras no aprenda a delegar tareas de forma continuada. Aún así, es difícil para muchos de nosotros. Piense si le ocurre alguna de las siguientes situaciones y lea cómo se puede aprender a no entorpecer la delegación de tareas uno mismo. Se lo agradecerá su empresa, sus amigos, sus familiares y no menos importante, sus empleados.

 1. “Mi personal no está lo suficientemente cualificado para aliviar mi carga de trabajo y producir resultados, ya que siempre debo rectificar algo.”

Es probable que esté trabajando bajo el lema “Sólo yo puedo hacer eso”, pero esta forma de ver el liderazgo no se puede mantener por mucho tiempo si quiere que su negocio continúe creciendo. Aprenda a invertir tiempo en la capacitación de su personal y mire igualmente qué posibilidades de formación externa existen para dicho personal. Sin embargo, lo más importante es probablemente no esperar encontrar una persona perfecta para un puesto en la selección de personal, sino que debe reunir el personal que realmente tiene el potencial y la voluntad de desarrollarse, en lugar de dedicar tiempo en intentar formar a una persona que no era la adecuada desde el principio.

 2. “Cuando delego tareas a mis empleados, me hacen demasiadas preguntas, por lo que al final prefiero hacerlo yo mismo”.

Honestamente, ¿ha dado a su personal toda la información que necesitan realmente para completar la tarea? Como supervisor, puede olvidar fácilmente de que los empleados no han estado presente en muchas situciones o discusiones, o quizás tampoco tienen acceso a los datos más importantes. Sobre todo cuando no es desconocido el concepto de compartir información privilegiada en su negocio. Así que piense si la delegación de las tareas más complejas es una buena idea. Asegúrese de que sus empleados tienen al menos la información necesaria para la realización de tareas desde el principio.

 3. “A menudo cuando delego tareas a mis empleados, estos las realizan de manera parcial porque siempre a partir de cierto momento no saben como seguir.”

Según parece no ha proporcionado las facultades necesarias para el desempeño de la tarea. Antes de delegar, trate de pensar como obtener un flujo de trabajo apropiado e asegúrese que todos están informados de que su empleado en cuestión está autorizado para realizar esa tarea específica, como por ejemplo, tomar decisiones o encargar algo externamente.

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